Sudáfrica 2016 (I)

Del 30 de Junio al 13 de Julio

PARTICIPANTES: Iris Marcelo, Violeta Múñoz, Nuria Mira, Pepa Penagos, Guillermo Muñoz y Quique Marcelo

CRÓNICA
(Parte I)
FOTOS DE AVES, MAMÍFEROS
Y OTROS ANIMALES

Como todas las tardes al salir de trabajar, llego a casa y mientras como, pongo la tele para ver uno de esos documentales de naturaleza que son tan habituales en las horas de sobremesa. Para ser sincero, casi nunca llego a terminarlos, ya que el cansancio me vence y me quedo dormido a mitad del documental, eso es lo que tiene entrar tan pronto a trabajar.

Un apasionado de la fotografía de naturaleza, como yo, siempre se pregunta, ¿Algún día tendré la oportunidad de ir a un escenario tan llamativo como el Parque Nacional del Krüger, en Sudáfrica? Había visto en innumerables ocasiones los documentales de ese parque con su vasta fauna, tanto de aves, como de mamíferos, y sobre todo era uno de mis objetivos porque es el país de África en el que, bajo mi punto de vista, se puede ir con la familia con total tranquilidad, ya que es un país comodísimo, se come bien, se duerme bien, su gente es simpática y hospitalaria, y por supuesto, le puedes ofrecer a la familia un tipo de naturaleza en la que no se aburren ni los más pequeños, porque ver leones, elefantes, rinocerontes, jirafas, cebras y un largo etcétera, en su hábitat y en total libertad, es algo, que como he comentado antes, gusta y mucho, hasta a los más pequeños.

Dicho esto, allá por el mes de marzo del 2016, mi amigo Guille Muñoz y yo decidimos hacer este viaje, ya que habíamos vuelto en febrero de un viaje ornitológico por Etiopía y era de justicia ofrecer un destino para las vacaciones de verano a nuestras familias que les entusiasmara tanto que no pudieran decir que no, y así fue, nada más comentárselo a mi mujer y mi hija, nos miramos y enseguida decidimos ponernos manos a la obra para empezar a organizar el viaje. Guille me comentó que fue prácticamente igual con su familia.

Aunque la redacción de este trip va a ir enfocada a la fauna que vimos, he de decir, que para nada ha sido un viaje ornitológico, ni mucho menos, si no que tanto las fotos, como la lista final de aves avistadas, es simplemente las especies que se nos han ido cruzando por el camino.

Las fechas escogidas para el viaje fueron desde el 30 de junio hasta el 14 de Julio. En este tiempo no solamente íbamos a visitar el parque nacional del Krüger, sino que también, viajaríamos a Ciudad del Cabo, con lo cual, una vez llegados a Johanesburgo, volaríamos hacia Ciudad del Cabo para disfrutar allí de los primeros 5 días del viaje y luego trasladarnos al punto más noreste del país, donde está enclavado el mítico e impresionante Parque Nacional del Krüger para disfrutar de los siguientes 7 días de viaje.

Aquí os muestro un mapa del área de Ciudad del Cabo, en el cual he marcado los lugares que visitamos. Pincha en el mapa para ver más grande.



Días 30 de Junio y 1 de Julio
Viaje desde Madrid hasta Ciudad del Cabo

Vista desde el alojamiento a la Bahía de Kalk

El viaje empezó la tarde del día 30 de junio cuando nuestro avión de la compañía Qatar Airways partió del aeropuerto de Madrid a las 17:45 horas. La primera de las escalas de nuestro larguísimo viaje fue en Doha, capital de Qatar, y después de unas dos horas de espera, volvimos a embarcar en otro avión de la misma compañía, llegando a Johanesburgo sobre las 10:00.

Aquí llegó el primer inconveniente del viaje y no es otro que teníamos que recoger las maletas, e ir rápidamente a los mostradores de Flysafair, compañía que nos iba a llevar a Ciudad del Cabo, pero antes, deberíamos pasar por la aduana sudafricana para entrar en el país y la cola era de más de 200 personas. Aquello se movía lentamente y nuestro vuelo salía a las 11:25 h.

Había pasado media hora y no habíamos avanzado más de 10 metros en esa eterna cola serpenteante que llegaba a las autoridades sudafricanas, con lo cual, estaba claro que, o inventábamos algo para colarnos, o perderíamos el vuelo.

Les dije a mis dos chicas que me siguieran, nos salimos de la fila y nos pusimos en una pequeña cola por donde pasaban las personas de la diplomacia y otras afines. Por el mismo arco que entraban los diplomáticos, también entraban los primeros de la cola que acabábamos de abandonar. Al llegar allí, una persona de la fila me comenzó a decir en inglés que solamente esa fila la podían usar personalidades y gente que tuviera problemas, como inválidos, etc., a lo que yo le respondí, "no english".

Luego fue coser y cantar, como todos entraban por el mismo arco, tanto diplomáticos como los de esa larga fila, me dirigí a los primeros de esta última, un chico y una chica jóvenes y con una sonrisa le di una palmadita en la cara al chico y le dije, "I'm very happy being here, in South Africa", el chico esbozó una pequeña sonrisa también y mientras estaba pensando, "¿De dónde ha salido éste?", cogí a mis dos chicas de la mano y entré para adentro.

Nos dirigimos al primer mostrador que estaba libre, nos sellaron nuestros pasaportes y pasamos. Luego rápidamente fuimos a la cinta, donde nuestras maletas ya estaban dando vueltas y de allí, rápidamente al mostrador de Flysafair, que llegamos por los pelos. Realmente eso nos salvó, porque después de facturar, fuimos a la puerta de embarque, entramos, y en 15 minutos el vuelo despegó.

Dentro del avión de Flysafair era el momento en el que nos encontramos con Guille y su familia, porque ellos habían volado hasta Johanesburgo con otra compañía, ya que, no pudimos sacar los billetes juntos. Estaban pensando que no llegábamos.

Ya eran las 15:30 h. cuando llegamos a Ciudad del Cabo, pero mientras cambiamos dinero, recogimos los coches alquilados y llegamos al alojamiento en Kalk Bay, a unos 30 km de Ciudad del Cabo, el día estaba prácticamente acabado. Hay que recordar que en esta época del año anochece en Sudáfrica a las 17:30 h.

Cenamos muy bien en un restaurante llamado Olimpia que nos recomendó el chico de la casa donde estábamos alojados, Firmount guesthouse.


Día 2 de Julio
Simon's town, Cabo de Buena Esperanza, Cape point y desplazamiento hasta Gaansbai

Boulders beach

Colonia de Pingüino de El Cabo

Todos junto al cartel de Boulder's

Amaneció a las 7:15 horas, pero mientras nos preparamos y tomamos unas cuantas fotografías desde la terraza de la casa, eran prácticamente las 09:00 de la mañana cuando salimos. Entre las aves vistas desde esa terraza puedo destacar Zorzal oliváceo (Turdus olivaceus), Ojiblanco pálido (Zosterops capensis), Estornino pinto (Sturnus vulgaris), etc.

Desayunamos en el mismo restaurante que cenamos la noche anterior, Olimpia, un desayuno que me rio yo de algún plato combinado que te venden por ahí para almorzar.

Una vez terminado nuestro desayuno tomamos algunas fotos a algún ejemplar de Cormorán de El Cabo (Phalacrocorax capensis) y a una Garza cabecinegra (Ardea melanocephala) que se encontraban en el puerto que se situaba enfrente del restaurante.

El primer lugar que visitamos fue Boulders beach, lugar emblemático donde reside la colonia del endémico Pingüino de El Cabo (Spheniscus demersus). El lugar está muy bien montado, con unas pasarelas que paseas entre los pingüinos hasta llegar a la playa donde descansan cientos de ellos.

También en aquella playa pudimos ver Lavandera de El Cabo (Motacilla capensis), Pintada común (Numida meleagris), Ostrero negro africano (Haematopus moquini), Cormorán de El Cabo (Phalacrocorax capensis) y también Damán de El Cabo (Procavia capensis), un mamífero que, aunque tiene un gran parecido a un roedor, es el pariente vivo más cercano al elefante, increíble, pero cierto.

Luego visitamos, en este orden, Cape point y el Cabo de Buena esperanza. En el primero subimos hasta unos acantilados en un funicular donde disfrutamos de unas espectaculares vistas, además de una espectacular colonia de Cormorán de El Cabo (Phalacrocorax capensis). Mirando con los prismáticos hacia el mar también pude ver algunos ejemplares de Alcatraz de El Cabo (Morus capensis).

Más tarde. descendimos con el funicular y paramos en un pequeño restaurante de comida rápida, donde vendían bocadillos, etc. Allí pudimos comprobar de primera mano cómo los Estorninos alirrojos (Onychognathus morio) se lanzaban sin ningún pudor a picotear tu bocadillo o sándwich.

Otros animales vistos allí fueron Escribano de El Cabo (Emberiza capensis) y un simpático Ratón rayado.

De camino al cabo de Buena Esperanza pudimos ver dos ejemplares de Avestruz común (Struthio camelus) andando tranquilamente por la orilla de la carretera.

Al llegar al cabo de Buena Esperanza, estaba el lugar atestado de gente, con lo cual nos hicimos la foto de rigor en el cartel que dice que te encuentras allí, no sin antes esperar la cola para tomarse la foto y poco más, ya que el tiempo apremiaba. El dichoso tiempo se nos había echado encima y eran más de las 15:00 horas, con lo cual no podíamos perder mucho tiempo si queríamos llegar a Gaansbai, lugar donde íbamos a dormir las siguientes dos noches, con la luz del día. Aun así, llegamos con la noche cerrada.

Al llegar a nuestro alojamiento preguntamos por un restaurante para cenar. El propietario de la casa nos dijo que en el restaurante Rosemary íbamos a cenar muy bien y tenía muy buen vino, con lo cual, no dudamos en darnos un buen homenaje a base de carnes, pescados, cervezas y por supuesto, un exquisito vino sudafricano. Al día siguiente, como ya contaré, este homenaje me pasó factura.


Precioso paisaje en Boulder's

Pintada común (Numida meleagris)




Damán de El Cabo (Procavia capensis)

Cape point

Acantilados en Cape point

Iris con Cape point al fondo

Ratón rayado (Rhabdomys pumilio)

Pepa e Iris con el cabo de Buena Esperanza al fondo

Escribano de El Cabo (Emberiza capensis)

Cabo de Buena Esperanza


Día 3 de Julio
Tour del Tiburón blanco y visita al cabo Agulhas

Gaviota cocinera (Larus dominicanus)

Tiburón blanco (Carchadoron carcharias)

Amanecer en Gaansbai desde el barco

Este día tocaba vivir una experiencia de esas que no se olvidan fácilmente. Desde que planeamos hacer este viaje, tenía en mente llegar a Ciudad de El Cabo, salir con un barco a alta mar e introducirme en una jaula para ver de muy cerca al increíble Tiburón blanco (Carchadoron carcharias).

La aventura empezó muy pronto, sobre las 06:00 de la mañana, hora a la que quedamos en las instalaciones de Shark diving unlimited (http://www.sharkdivingunlimited.com), compañía con la que íbamos a hacer nuestro tour.

Allí había un buffet para desayunar antes de zarpar a base de café, té, bollería, una especie de empanadillas saladas y dulces y un largo etc.

Ya casi amaneciendo, el guía nos dio la charla de rigor con las normas y salimos de allí andando hacia el puerto. En el momento de levantarme de la silla me di cuenta que había hecho todo lo que una persona propensa a marearse tenía que hacer para que un viaje de ese tipo fuera un martirio. Aunque había tomado pastillas anti-mareo, la noche anterior había cenado como si fuera la última noche, había bebido alcohol y por la mañana había desayunado con abundancia, tal y como comentaba anteriormente, todo eso es lo que no te recomiendan hacer si vas a navegar en un barco pequeño, como era el caso.

Pues nada, sabiendo el riesgo que corría, zarpamos sobre las 7:00 de la mañana. Al principio todo iba viento en popa a toda vela, con un mar tranquilo y disfrutando del paseo. En el camino hacia donde el barco iba a echar el ancla vimos diferente de aves, como Vencejo de Namibia (Apus bradfieldi), Pardela gorjiblanca (Puffinus carneipes), Gaviota cocinera (Larus dominicanus), Págalo subantártico (Catharacta antarctica), Cormorán de bajío (Phalacrocorax neglectus), etc., éstos últimos atraídos por el chum que iban arrojando la tripulación al mar para atraer a los tiburones. El chum es una masa hecha de pescado machacado y aceite.

Una vez parado el barco la tripulación colocó la jaula pegada a uno de los laterales y se podía meter cualquier persona que estuviera a bordo. Sacaron los trajes de neopreno y todo estaba dispuesto para ver al "gran blanco" que no tardó en hacer acto de presencia. La verdad que cuando lo ves tan cerca del barco, impresionan.

A todo esto, el vaivén del barco parado empezaba a hacer estragos en mi cuerpo y poco a poco me estaba sintiendo mal, hasta el punto que llegué a vomitar por la borda, pero había llegado casi a la otra parte del mundo para hacer eso, meterme en la jaula, y no iba a dejar la ocasión pasar, con lo cual, me metí y la experiencia fue increíble.

La tripulación arrojaba cabezas de atún atadas con una cuerda y los tiburones llegaban y abrían sus tremendas y dentadas bocas delante de tu bigote, simplemente y a pesar de mi mareo, impresionante. Metido en la jaula no me sentía tan mal, pero al salir a cubierta otra vez me pasaba factura los excesos de la noche anterior.

A bordo había también una buena oportunidad de fotografía, no solamente a los tiburones, si no también, a todas las aves pelágicas que volaban alrededor del barco, pero me sentía tan mal que no fui capaz de sacar mi cámara de la mochila, una pena. Lo único que pude hacer es un pequeño video con una cámara sumergible en el momento de meterme en la jaula, algo es algo, aquí os dejo este pequeño video, PINCHA AQUI.

Sin más, y después de 4 horas volvimos al puerto. Allí descansé durante un tiempo en las instalaciones de Shark diving unlimited y empecé a sentirme mejor. Luego pensaba, "esta aventura sin esa dichosa indisposición habría sido alucinante, y la prueba era ver las caras de alegría que tenían Pepa e Iris. Ellas no se marearon y disfrutaron a tope la experiencia. Yo soy el blandito de la familia, jeje.

Volvimos nuestra casa donde esperamos a que llegaran Guille, Nuria y Violeta, ellos no habían ido al tour de los tiburones y con la tarde libre, emprendimos viaje al cabo de Agulhas, el punto más meridional de África.

Durante la espera en la puerta de casa, pudimos ver Vencejo de El Cabo (Apus barbatus), Avión roquero africano (Ptyonoprogne fuligula), Bulbul de El Cabo (Pycnonotus capensis), Tórtola senegalesa (Streptopelia senegalensis), Tejedor de El Cabo (Ploceus capensis) y Lavandera de El Cabo (Motacilla capensis).

El camino no es muy largo pero se tarda mucho debido a unos 50 km de carretera sin asfaltar que no se si por equivocación o no tomamos para llegar, pero que nos dieron muchas y buenas sorpresas, como un ejemplar de Grulla del paraíso (Anthropoides paradiseus), Avutarda cafre (Neotis denhami), un nutrido grupo de Avestruz común (Struthio camelus), aunque la gran sorpresa del día, fue ver atravesar la carretera como a unos 100 metros de nuestra posición a un precioso Caracal (Felis caracal), que al llegar al lugar donde había cruzado se encontraba tumbado detrás de unos arbustos al borde de la carretera. Aún muy escondido, no se libró de unas cuantas fotos, ¡¡¡Vaya momentazo!!!.

También pudimos ver Avefría armada (Vanellus armatus), Flamenco enano (Phoenicopterus minor), Cerceta de El Cabo (Anas capensis), Avoceta común (Recurvirostra avosetta), etc.

Llegamos sobre las 15:00 al Cabo de Agulhas donde subimos al faro y nos hicimos la foto en la señal a la orilla del mar que indica que desde ese punto si miras a la izquierda es el océano Índico y a la derecha el océano Atlántico.

Allí, por citar alguna especie que pudimos ver; Cormorán de El Cabo (Phalacrocorax capensis), Francolín de El Cabo (Pternistis capensis), Gaviota cocinera (Larus dominicanus), etc.

Llegamos a Gaansbai sobre las 17:30, ya de noche.


Preparado para meterme en la jaula


Avutarda cafre (Neotis denhami)

Caracal (Felis caracal)


En el faro de Agulhas

Avestruz común (Struhio camelus)

Las chicas en Agulhas

Iris subiendo al faro de Agulhas

En el punto más meridional de África

Francolín de El Cabo (Pternistis capensis)


Día 4 de Julio
Vuelta a Cape town desde Gaansbai pasando por Hermanus y Cheetah ouotreach research

Salimos temprano de nuestro alojamiento en Gaansbai, con la intención de llegar tranquilamente al barrio de Bellville en Ciudad del Cabo a unos 160 Km.

Lo primero que hicimos es parar a desayunar en Stanford, en un bar que nos había recomendado la noche anterior el camarero del restaurante Rosemary, donde cenamos.

Allí mismo, preguntamos por una bodega, ya que queríamos parar para degustar alguna selección de vinos sudafricanos, los cuales, hablan muy bien de ellos y han adquirido mucha fama en Europa.

Fue allá a mediados del siglo XVII cuando se trajeron de Europa esquejes de vid, convencidos que el vino reduciría los casos de escorbuto entre la amplia población marinera.

Actualmente la República sudafricana es el noveno productor vinícola del mundo y durante el último siglo han implementado las técnicas de cultivo siguiendo las tendencias internacionales.

La bodega elegida para hacer nuestra degustación fue la de Robert Stanford donde probamos seis vinos de muy buena calidad y de los cuales luego compramos alguna botella.

A mitad de mañana seguimos nuestro camino llegando a Hermanus. Hermanus es una población en la costa atlántica donde se puede ver ballenas desde la costa.

Estuvimos mirando un buen rato sin lograr ver ninguna. Allí había varias personas también intentando localizarlas, pero nos dijeron que principios de julio era cuando empezaban a llegar y era una época difícil para verlas, aunque con suerte se podía empezar a ver las primeras. Aquella zona es un buen lugar de invernada de la enorme Ballena franca austral (Eubalaena australis), las cuales permanecen allí, muy cerca de la costa, hasta octubre, siendo los mejores meses para verlas finales de agosto y septiembre, una pena.

De cualquier manera, la parada fue alucinante, con unos paisajes de los que llaman realmente la atención, con calas de fina arena blanca encajonada entre enormes rocas, donde varios Ostreros negros africanos (Haematopus moquini) deambulaban a sus anchas acompañados de algún Cormorán de El Cabo (Phalacrocorax capensis) y varias Gaviotas cocineras (Larus dominicanus). Otros pájaros que pudimos ver fueron el endémico Suimanga acerado (Cinnyris chalybeus), por cierto, una preciosidad de la naturaleza y Bulbul de El Cabo (Pycnonotus capensis).

De allí, fuimos a un centro de recuperación de animales, donde tenían Suricato (Suricata suricatta), Zorro orejudo (Otocyon megalotis), Serval (Leptailurus serval), Caracal (Felis caracal), Guepardo (Acinonyx jubatus), etc.

La estrella de aquel centro es el Guepardo. En este centro te puedes hacer alguna foto acariciando a este impresionante felino, e Iris con insistencia pidió no dejar pasar esa oportunidad. La verdad que alucinó estando tan cerca de aquel precioso animal.

Poco más que contar de este día, ya que, mientras paramos a comer y llegamos a nuestro alojamiento, se echó la noche encima.

El lugar elegido para pasar la noche fue Bread and barrel en el barrio de Bellville, muy cerca del aeropuerto, ya que, al día siguiente tocaba madrugar y mucho, porque nuestro vuelo hacia Johanesburgo salía a las 05:45 horas.


Pepa y Nuria en la cata de vinos

Iris con los perros de la bodega de Stanford

Violeta en la pequeña laguna de la bodega

Iris en un acantilado en Hermanus




Bulbul de El Cabo (Pycnonotus capensis)

Al lado del Guepardo

Ostrero negro africano (Haematopus moquini)


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